lunes, 14 de diciembre de 2020

Conjunción del 21 de diciembre y/o Estrella de Belén.

El 21 de diciembre tendrá lugar una bonita coincidencia en nuestros cielos. Y, para que quede claro, no es más que eso: Una coincidencia. Nuestras vidas no se van a alterar más de lo normal (o más de la nueva normalidad, en fin). Es simplemente que las órbitas de Júpiter y Saturno, vistas desde la Tierra, se cruzarán, llegando a verse esos dos enormes planetas muy cerca uno del otro, tanto, que ni siquiera lo veremos como “dos estrellas” sino como un simple astro brillante en el firmamento. 

Evolución de la trayectoria de ambos planetas. Crédito: Observatorio de Madrid.

 

Que esté cerca un planeta de otro, no es algo raro y se llama conjunción. Y todos los años ocurre alguna, más o menos espectacular. Este año, por ejemplo, fue preciosa la conjunción Luna-Marte.

Pero que dos planetas estén tan juntos, sí es algo poco habitual. Me explico: 

En la gráfica siguiente puedes observar las trayectorias de ambos planetas en los 360º de nuestro cielo, a lo largo de los años (se cruzan cada 20 años, más o menos). Como ves, hay puntos en la gráfica en el que dichas trayectorias se cruzan. Bien, pues pueden cruzarse y pasar cerca uno del otro o pueden pasar muy muy cerca, como ocurre esta vez (Ese momento, en el que 3 o más astros se alinean con el Sol, por cierto, se llama sizigia). 

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Ahora, si quieres, antes de continuar échale un vistazo a la entrada que escribí en su día sobre los grados, etc. haciendo clic AQUÍ. Bueno, en realidad no es demasiado complicado: Los astrónomos miden el cielo en grados. La cúpula estelar son 360 grados, una constelación ocupa como unos 10-15 grados y la Luna ocupa medio grado en el firmamento. Pues en la conjunción del próximo 21 de diciembre, Júpiter y Saturno estarán a unos escasos 0´1 grados. Suficiente para verlos a la vez con un telescopio. 

No se producía una conjunción así desde el año 1623, cuando también estuvieron a 0´1 grados (Lo cual son 400 años, no hace 800 como he oído por ahí). En 1226, eso sí, hubo una conjunción con una separación de 2 minutos, es decir, ¡0´033 grados!). En esa época (lo de Galileo fue en 1608) por cierto, ya se había inventado el telescopio, pero, curiosamente, no tenemos registros de aquella excepcional casualidad cósmica. 60 años después sí: En 1683 los dos planetas estuvieron a tan solo 0´2 grados, y de esa ocasión sí se tienen registros.  

Quizás sea más famosa la conjunción de 1604. Pasó algo desapercibida, porque se produjo muy cerca del Sol (lo cual, obviamente, no facilita su visión), pero es que meses después se unió Marte, con lo que ya sí que no podía pasar como si nada. Johanes Kepler, uno de los mayores astrónomos de la historia, se fijó y documentó esta conjunción, a la cual, para colmo, se sumó una Nova (Nueva Estrella), “La Nova de Kepler”. ¡Quién estuviera allí para verlo! Y más, con los cielos que debían de tener en aquella época, sin nada de contaminación lumínica

 

                  GrailGate

Kepler, estudió las conjunciones a lo largo de la historia y sugirió que la Estrella que siguieron los Reyes Magos hasta el niño Jesús debió ser una conjunción de un grado que se produjo en el año 7. Antes de Cristo, lógicamente. Impresionante lo de Kepler, por cierto.

 Claro, la de este año coincide casi con la Navidad, con lo que algunos dicen que este año también veremos ahí a la Estrella de Belén. Un buen final para este año 2020 que todos queremos que termine ya.

sábado, 3 de octubre de 2020

Actualización sobre el planeta Venus.

 Antes de seguir leyendo, me gustaría recomendar que leas las entradas que en su día escribí sobre nuestro planeta vecino, la Diosa del Amor: Venus. Bueno, la cosa es aprender sobre este planeta y voy a dar algunas cosas por sabidas así que si quieres, échales un vistacito rápido:

- Venus.

- Características generales de Venus. 

- Acercándonos más al planeta Venus.

- A las puertas del infierno en Venus.  

- Lunas de Venus. 

Venus es muy similar a la Tierra pero con una densísima atmósfera que provoca que las condiciones en su superficie sean más parecidas a lo que entendemos como infierno que a lo que entendemos como estar con una Diosa del Amor. Esto es, de hecho, una de las principales razones por la que tampoco hemos ido mucho allí… primero, la dificultad (durísimas condiciones) y segundo, las pocas posibilidades de que nos fuera a servir para algo (Me refiero a que a Marte seguramente podamos ir a vivir algún día… y quién sabe, quizás acabe siendo nuestro único hogar… pero me cuesta creer que podamos hacer eso con Venus, ni tan siquiera explotar sus recursos).

Las cosas han cambiado últimamente con un hallazgo que ha dado la vuelta al mundo: El descubrimiento de fosfina o fosfano (PH3) en su atmósfera. (He de decir que en su atmósfera alta hay un punto en el que se dan unas condiciones óptimas de presión y temperatura, y ya se teorizaba hace mucho sobre la posibilidad de que hubiera algún tipo de ser vivo allí. Ahora parece algo más plausible...

Vamos a intentar explicarlo.  

El fosfano es lo que conocemos como un biomarcador, es decir, una molécula que se genera mediante procesos biológicos, como el metano de los pedos de las vacas o una atmósfera rica en oxígeno como la de la Tierra. El tema es que el metano, por ejemplo, también sale de los volcanes, con lo que encontrar metano en Marte (como se ha encontrado) no significa necesariamente que haya vida… pero la cosa cambia con el fosfano, ya que no se conocen procesos (al menos para las condiciones de Venus o la Tierra) para producir fosfano que no sean de origen biológico.  

Venus in infrared. Akatsuki’s IR2 camera relies on heat emanating from the lower atmosphere of Venus to image the nightside lower clouds. Image Credit: JAXA/ISAS/DARTS/Damia Bouic.
Preciosa imagen de Venus tomada por la cámara de infrarojos de la sonda Japonesa Akatsuki


Así que el fosfano nos daría más esperanzas de que posiblemente exista vida en las capas altas de la atmósfera de Venus… pero, ¿Debemos cantar victoria? No, ni de lejos. 

Primero, porque el fosfano se ha detectado desde la Tierra (observatorio ALMA de Chile y desde Hawaii), mediante espectroscopia, que es fiable, pero no tanto como ir allí y comprobarlo directamente. Así que, por un lado, podría ser otra molécula. Por otro, es difícil saber cuánto PH3 hay. Quizás nos estamos viniendo arriba pensando que eso está lleno y luego resulta que no. Y por último, podría ser que el fosfano se esté creando en la atmósfera de Venus (o debajo, y luego sube) por medio de un proceso que desconocemos y no por seres vivos. De hecho, esta hipótesis es la que más lógica tiene… y lo es también porque aunque sabemos que en la Tierra hay microorganismos que producen fosfano, no es un proceso que se conozca del todo bien. Somos unos ignorantes de pacotilla, en realidad. Es poco probable, por lo tanto, que haya vida en Venus. Pero… ¿Qué hay de malo en soñar un poco? 

Soñar está bien, pero no debemos quedarnos ahí (nunca lo hemos hecho): Hay que investigar. Primero, aquí, en la Tierra y saber más sobre el fosfano. Y segundo, allí, estudiar la atmósfera de Venus como es debido. Obviamente, la comunidad científica ya está en ello y, de hecho, resurgen muchos proyectos para ir allí de nuevo.  

Ahora mismo, hay una sonda estudiando Venus: La sonda Akatsuki de JAXA (Japón), y curiosamente el 15 de octubre de este año, 2020, pasará por ahí la sonda Bepi-Colombo de la ESA (Europa), pero, y aunque iba a estudiar Mercurio, tiene un espectómetro y quizás podremos averiguar más sobre el fosfano de Venus… Además volverá a pasar en agosto del 2021, ¡Y más cerca! Habrá que estar al tanto.

Impresión artística de Akatsuki en órbit alrededor de Venus
Imagen artística de la sonda Akatsuki de JAXA.

A parte de estas sondas, hay otros proyectos; unos más avanzados que otros y con más o menos posibilidades de que salgan adelante. Claro, lo ideal sería una sonda que llevará consigo varias subsondas que permitieran estudiar la superficie así como la atmósfera, pero esto resultaría excesivamente caro y, aunque hay propuestas, tendremos que ver si hay alguien que tenga TANTO interés. (Interés no falta, pero el tema está en que hay muchos sitios interesantes a los que ir). De momento, el proyecto que está más avanzados es una pequeña sonda de Rocket Lab, que tiene previsto ser lanzada en el 2023 y que estudiaría las capas altas de la atmósfera de Venus sumergiéndose en ellas (y destruyéndose después). A parte de esto, la NASA tiene dos proyectos pendientes de aprobación: La sonda DAVINCI+ (Deep Atmosphere Venus Investigation of Noble Gases, Chemistry and Imaging plus) que estudiaría la atmósfera de Venus y la sonda VERITAS (Venus Emissivity, Radio Science, InSAR, Topography and Spectroscopy), que estudiaría su superficie, haciendo un mapa más detallado del mismo. La ESA tiene una sonda propuesta que también cartografiaría la superficie: EnVIsion. Y la agencia espacial india también: Su sonda Shukrayaan, que cartografiaría la superficie y además estudiaría la atmósfera.  Los rusos y los chinos también tienen sus proyectos, claro. A los rusos les falta financiación y de los chinos me falta información… pero, como ves, proyectos y ganas no faltan. 

Así que siéntate y disfruta de la carrera espacial por ser los primeros en descubrir qué produce los supuestos fosfanos de Venus.


jueves, 25 de junio de 2020

Las estrellas para los egipcios.

He escrito esta entrada porque me lo pidió un lector del blog... Me hacen mucha ilusión vuestros comentarios y siempre intento responderlos... cualquier petición sobre algún tema en particular, siempre será bienvenido y haré un esfuerzo por publicar las entradas que me pidáis. Sobre el antiguo Egipto, mi capacidad, mis conocimientos y mi tiempo no dan para más, así que cualquiera que pueda añadir/corregir alguna cosa sobre lo escrito, estaré encantado de añadirlo al texto citando la fuente. Espero al menos haber cumplido mínimamente con las expectativas del lector que lo pidió, y siento que haya pasado tanto tiempo. Ahora le estoy dedicando el poco que tengo a mi blog sobre la Tabla Periódica, y siempre tengo en el pensamiento no dejar este demasiado olvidado.

Así que hablaremos un poco del antiguo Egipto. Cualquier cosa que hablemos sobre esta fascinante civilización tenemos que ligarla a uno de los mayores ríos del mundo: El Nilo. No cabe duda de que este río marcó a esa civilización en todo, y su manera de entender el mundo y de mirar al cielo, no fueron una excepción. La supervivencia de esta gente dependía casi al 100% del río. Sus cultivos estaban totalmente ligados a los ciclos de las inundaciones de sus campos y la capacidad para predecir el momento de las mismas fue clave para empezar a desarrollar sus conocimientos en Astronomía. (Sin olvidarnos de la importancia de la Astronomía para la orientación, sobretodo en lugares como el desierto, donde perderse es muy fácil, y mirar al cielo, una buena solución).


Origine Costellazioni 2
Astronomía egipcia.

Así, ya en el año 5000 a.C., los egipcios diseñaron un calendario. Sabían que el año tenía 365 días y lo dividieron en 12 meses de 30 días, con 5 importantes días de ceremonias intercalados entre ellos. El caso es que se dieron cuenta de que se les iba un día cada 4 años (ahora tenemos los años bisiestos) así que decidieron corregir ese error añadiendo un cuarto de día al año. Para ese cuarto de día al año crearon otro calendario que incluía a Sirio en él. (Ya hablé de Sirio en su día y de su relación con los egipcios en la entrada de la constelación del Can Major). La importancia de esta estrella está clara ya que su aparición en el firmamento coincidía con la credida del Nilo. Así que tenían dos calendarios, basados en lo que veían en el cielo, y éstos coincidían cada 1461 años. Cuando coincidían, era como el comienzo de una gran era, lo cual se celebraba por todo lo alto.

Los egipcios también dividieron el día en 24 horas, aunque esas horas no duraban siempre lo mismo. Lo que hacían es dividir el día y la noche en 12 horas independientemente de la época del año. Por la noche, dividían el cielo en 36 constelaciones, a las que llamaban bakius (decano). El ascenso en el cielo de cada uno de ellos marcaba el paso de una hora. (Y se llaman decanos porque cada uno de ellos aparece en el cielo cada 10 días, con lo que los griegos los llamaron dekanoi). (36 decanos x 10 días son 360 días del año). Estaba todo pensado.

La importancia de las constelaciones y las estrellas para los egipcios quedó reflejada, como no podía ser de otra manera, en su arquitectura. Su obra más famosa, y la única de las Siete Maravillas de la antigüedad que sigue en pie hoy en día, la Gran Pirámide de Guiza, está alineada con los puntos cardinales (Cada lado del cuadrado de su base apunta a uno de ellos). Las galerías, según parece, señalan en algún momento a Sirio o a Orión.

Pirámides de Giza
Las pirámides de Egipto.

Muchos templos están alineados con el solsticio de invierno, entiendo que alineados de alguna manera con el punto en el que se encuentra el Sol antes de ponerse y dar comienzo a la noche más larga del año.

Respecto a la arquitectura, hay muchas teorías, la más conocida, aunque no la más respaldada, es la de que las tres pirámides representan las tres estrellas del Cinturón de Orión. Bueno, no hay evidencias sobre esto y, según he leído, muchos historiadores creen que es una simple casualidad. (Sí, son 3 elementos separados por una distancia muy similar, pero nada más).

Conocían los planetas Marte, Júpiter, Saturno y Venus, que hoy conocemos con nombres romanos. La Vía Láctea, para ellos, era el reflejo del río Nilo en el cielo. Isis era una vaca y Orión, su hermano, un toro. Conocían los equinocios.

La Astronomía se desarrolló mucho durante los egipcios pero no llegó al nivel que muchos creen (No se tienen, por ejemplo, constancia de eclipses). Sí que influyó, no obstante, en las crecientes culturas romanas y griegas (y por lo tanto, en la moderna) y cuando ya el imperio egipcio estaba de capa caída, la ciudad de Alejandría, impulsada por los griegos, se convertiría en uno de los centros astronómicos más importantes del mundo, dando origen a grandes figuras como Ptolomeo. No fueron pocos los griegos que fueron a aprender Astronomía de los Egipcios. Obviamente, una civilización tan antigua tenía mucho que enseñar al resto del mundo.. Por otra parte, Cleopatra, dicen, en una de sus visitas a Julio César se llevó a uno de sus mejores Astrónomos, quien trabajó con el César y por ello cambiaron el calendario romano al conocido como Juliano.

viernes, 10 de abril de 2020

Crecimiento exponencial, Coronavirus y Medio Ambiente.

Me vais a perdonar, que hoy me salte un poco "la norma" de este blog, y no hable sobre Astronomía. En cualquier caso, bueno, hablaré sobre ciencia y sobre lo delicado y preciado que es para mí nuestro pequeño planeta: La Tierra, el cual no pasa por sus mejores momentos.

El caso es que hace poco un amigo me recomendó que leyera sobre un profesor de física llamado Albert Allen Bartlett. El tema venía por una conversación sobre el crecimiento exponencial, y cómo nos hemos dado cuenta, y de qué trágica manera, de su importancia. 

Fue la cita de Bartlett el que llamó nuestra atención: "El mayor defecto de la especie humana es nuestra dificultad para entender la función exponencial".



Ahora todo el mundo habla de las gráficas exponenciales, de si llegamos al pico o de si cambiará la tendencia de la curva... pero hace unos pocos meses poca gente había oído hablar de éstos problemas matemáticos y a nadie le preocupaban...  ¿A nadie? Por supuesto que no.

Desde hace muchos años (unos 200), había gente que ya se hacía preguntas sobre una de las curvas exponenciales que más debería preocuparnos hoy: La del crecimiento de la población a nivel mundial. El más famoso fue Thomas Malthus, cuyo nombre probablemente escucharías en secundaria ya que se hizo famoso por unas revolucionarias teorías sobre el crecimiento exponencial (progresión geométrica) de la población. Lo que le preocupaba es que el aumento de la producción de los alimentos (progresión aritmética, lineal) no iba en concordancia con el de la gente, lo que traería, indudablemente, problemas a largo plazo.

Thomas Robert Malthus
En los últimos años, no han sido pocos los científicos que han seguido pensando en las ideas de Malthus, adaptándolas a los datos que se tienen hoy en día. Uno de ellos, por cierto, el gran Carl Sagan, del que he hablado bastante en este blog. Es cierto que la ciencia ha avanzado más de lo que Malthus probablemente imaginaba y que los alimentos se producen a un ritmo mayor de lo que nunca llegó a soñar, pero también la gente muere mucho menos de enfermedades que entonces se creían incurables... Pese a todo, y digan lo que digan, la población sigue aumentando exponencialmente y el resultado, por lo tanto, es el mismo: Problemas

Evolución de la población
Crecimiento de la población mundial. 
Como decía Bartlett, un crecimiento, aunque sea de bajo porcentaje, acaba convirtiéndose, en poco tiempo, en un ascenso pronunciado. Hoy en día, la tasa de crecimiento de la población mundial, según el banco mundial, está en torno al 1´1%. Con esa tasa, la población mundial, nada más y nada menos, se multiplica por dos cada 40-50 años. 

Entre 1800 y 1927, la población se duplicó, pasando de 1000 a 2000 millones de personas. Se volvió a multiplicar por dos en 47 años, y en 1975 la población ya era de 4000 millones. Hoy, casi se ha vuelto a duplicar 45 años después. Somos unos 7600 millones. Y estoy seguro de que todo va a ir a peor cuando dentro de otros casi 50 años hayamos vuelto a duplicar esa cifra y seamos 15000 millones de personas. En el año 2780 seremos 148.000 millones, lo que supone que cada humano tendría solamente un metro cuadrado de suelo a disposición. Eso es totalmente insostenible y no va a pasar, por razones más que obvias. 

El problema está claro: El crecimiento de la población va unido a la degradación medioambiental. Y eso siempre trae problemas, ya sea en forma de Cambio Climático, falta de suelo, contaminación de ríos y mares, desaparición de especies... lo que al final se traduce en mayor número de muertes, disminución de la fertilidad o en aumento de los virus (motivado por una falta de suelo que hace que estemos más en contacto con animales portadores de virus y que vivamos más confinados en espacios pequeños). Lo bueno de la segunda parte (lo de las muertes) es que frenaría un poco la curva exponencial. 

El Cambio Climático solo lo revertiríamos si dejáramos de emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera, tendencia que veo imposible de cambiar, porque no hay ni recursos, ni tiempo, ni voluntad (Siendo lo de la voluntad lo que más me preocupa). La falta de suelo tiene una solución todavía peor, ya que tendríamos que crecer en vertical... hacinados en enormes ciudades con rascacielos. De todas formas, esto solo alargaría la agonía. La contaminación del agua ya es un hecho, y mucho deberíamos cambiar para solucionarlo. La desaparición de especies ya está en marcha, y sin solucionar los problemas anteriores no cambiará la tendencia de ninguna manera.

Lo tenemos todo en contra y todo irá a peor si no revertimos la base del problema: El crecimiento de la población mundial. Como decía el mismo Carl Sagan, este problema se revertiría si consiguiéramos eliminar la pobreza del mundo, porque está claro que la curva exponencial cambia en los países ricos. No sé cuándo o si llegará ese momento, la verdad.

Si no llegamos a ese momento, o si llegamos demasiado tarde, nadie lo sabe a ciencia cierta, pero como dice el escritor neoyorkino James Howard Kunstler, en su libro, "La larga emergencia": "No será agradable". Habla del momento en el que se agote el petróleo barato. Será cuestión de tiempo. También se acabará el gas barato, el agua barata, la comida barata y el suelo barato. Al final, hasta la vida misma será barata.

No podrán decir que algunos no avisamos.

Y para finalizar, una cita, en inglés, de Carl Sagan:

"...But few believe the Earth can support so many people. Because of the power of this exponential increase, dealing with global poverty now will be much cheaper and much more humane, it seems, than whatever solutions will be available to us many decades hence. Our job is to bring about a worldwide demographic transition and flatten out that exponential curve—by eliminating grinding poverty, making safe and effective birth control methods widely available, and extending real political power (executive, legislative, judicial, military, and in institutions influencing public opinion) to women. If we fail, some other process, less under out control, will do it for us".


domingo, 2 de febrero de 2020

El interior de los Exoplanetas.

En diciembre del 2019 se lanzó al espacio un satélite europeo que va a dedicar su tiempo al estudio de exoplanetas: CHEOPS (CHaracterising ExOPlanet Satellite). Se encargará de estudiar con mayor precisión los exoplanetas ya conocidos, mientras pasan entre su estrella y nosotros (Lo que se conoce como el método de tránsito).

Artist's impression of Cheops
CHEOPS (ESA).

A finales de enero del 2020 terminaron los tests y calibraciones necesarias para comprobar que todo funcionaba correctamente y finalmente, el 29 de enero, pudieron abrir la compuerta del telescopio (Maniobra que fue monitorizada desde el centro de operaciones de Torrejón de Ardoz, en Madrid).

Los planetas estudiados serán de un tamaño que irá desde las Super-Tierras a los planetas del tamaño tipo Nepuno. Estudiará más en profundidad el tamaño y la densidad de los mismos.

Pero lo que más me gusta de todo esto, y es a donde quería llegar, es a la imagen que han hecho los de la ESA sobre la composición de los exoplanetas:

Cheops science: What are exoplanets made of? 

Del interior de los planetas de la imagen, se diferencian: La atmósfera normal (azul claro) o de hidrógeno/helio (rosa), el manto de hielo o cualquier otro volátil (azul) y los núcleos sólidos (marrón). Con esto, uno se puede hacer una idea de los diferentes tipos de planetas que existen.

Así, en la imagen, a la derecha del todo se encuentra la Tierra, con su estructura sólida y su fina atmósfera. Luego están las super-tierras, que pueden ser rocosas o planetas océano (A mi estos segundos me flipan, rollo Waterworld). Después vienen los mini-neptunos y después los gigantes de hielo (tipo Neptuno) para pasar a los más o menos grandes Júpiters. Un amplio abanico donde buscar y estudiar en los próximos años.

sábado, 11 de enero de 2020

¿Qué le pasa a Betelgueuse?

¿Qué le pasa a mi querida Betelgeuse?

Por si no lo sabías, Betelgeuse es/era mi estrella favorita del cielo. Ya hice en su día una entrada sobre ella llamada: Betelgeuse: "La estrella"

Y, también por si no lo sabías... Algo le está pasando a Betelgeuse. ¿Has salido, estos días invernales (si vives en el Hemisferio Norte, claro) a echarle un vistazo a la siempre hermosa constelación de Orión? ¿A qué esperas? :-)

Si has salido, o si piensas hacerlo, y te acuerdas de esta constelación por anteriores visitas, observarás que una de sus estrellas es notablemente menos brillante que antes: Sí, hablo de Betelgeuse. Antes era la décima estrella más brillante del cielo y ahora ni siquiera está entre las 20 primeras. Empezó a reducir el brillo en octubre, y lo ha reducido hasta en un 60%. ¡60! Y esto... ¿Qué significa?

Bueno, en realidad, dicen, es bastante común que haya estrellas que varíen su brillo. Betelgeuse es una estrella variable y, por lo tanto, su brillo va aumentando/reduciéndose. Ya lo observó, de hecho, el gran William Herschel en 1836. Pero ¿Tanto?. Que varíe tanto no es tan común. Y según algunos expertos, no se descarta que la estrella este cerca de explotar para convertirse en una Supernova y alumbrar nuestro cielo nocturno casi como la Luna Llena! (Deberías echarle un repaso a las entradas sobre la vida de las estrellas).

Efectivamente, Betelgeuse podría explotar en cualquier momento... pero ya sabes que el tiempo cuando hablamos de temas del espacio es muy relativo (Betelgeuse tiene más de 8 millones de años de edad, lo cual, desde una perspectiva cósmica, es bien poco) así que "cualquier momento" bien podrían ser décadas, siglos o incluso milenios! ¿Pero no te emociona pensar que cualquier día pueda pasar? Y lo que es más... ¿No te emociona pensar que quizás ya haya explotado y todavía no lo sepamos porque esa luz no haya llegado hasta aquí? 

Hay gente preocupada con si esa explosión podría afectar a la vida en la Tierra. Y no, no tenemos que preocuparnos. Aunque Betelgeuse esta "relativamente" cerca de nosotros (unos 640 años luz), la distancia es suficientemente grande (Si lo piensas, es enooorme) como para que nuestras vidas no corran peligro. Eso sí, las noches, cuando esté Betelgeuse en el cielo, si explota, no serán lo mismo. Aunque, eso sí, su enorme brillo de noche solo durará unos meses. Después, se apagará para nosotros para siempre y quedará, en su lugar, una bonita nebulosa.  

Y ahora que nos hemos venido arriba, las malas noticias. Según algunos astrónomos (ojalá se equivoquen) los ciclos de brillo de Betelgeuse de deben a que la superficie de este tipo de estrellas contiene ciertas manchas en su superficie que se van moviendo y contrayendo. Eso se suma a las pulsaciones de la propia estrella... Incluso una nube de polvo y gas podría estar rodeando la estrella con el material que ella misma hubiera expulsado... En definitiva, que si por ejemplo se suman el efecto de las pulsaciones y aparecen muchas manchas (son debidas a la propia estructura de la estrella o incluso al efecto de los campos magnéticos), es posible que eso provoque la reducción en el brillo de esta estrella, lo cual debería evolucionar y volver a la normalidad en pocas semanas. 

Quién sabe, en realidad... El tiempo, y Betelgeuse, nos darán la razón. Crucemos los dedos.