Antes
de seguir leyendo, me gustaría recomendar que leas las entradas
que en su día escribí sobre nuestro planeta vecino, la Diosa del Amor:
Venus. Bueno, la cosa es aprender sobre este planeta y voy a dar algunas cosas por sabidas así que si quieres, échales un vistacito rápido:
- Venus.
- Características generales de Venus.
- Acercándonos más al planeta Venus.
- A las puertas del infierno en Venus.
- Lunas de Venus.
Venus
es muy similar a la Tierra pero con una densísima atmósfera que provoca
que las condiciones en su superficie sean más parecidas a lo que
entendemos como infierno que a lo que entendemos como estar con una
Diosa del Amor. Esto es, de hecho, una de las principales razones por la que tampoco hemos ido mucho allí…
primero, la dificultad (durísimas condiciones) y segundo,
las pocas posibilidades de que nos fuera a servir para algo (Me refiero a
que a Marte seguramente podamos ir a vivir algún día… y quién sabe,
quizás acabe siendo nuestro único hogar… pero me cuesta creer que
podamos hacer eso con Venus, ni tan siquiera explotar sus recursos).
Las
cosas han cambiado últimamente con un hallazgo que ha dado la vuelta al
mundo: El descubrimiento de fosfina o fosfano (PH3) en su atmósfera. (He de decir que en su atmósfera alta hay un punto en el que se dan unas condiciones óptimas de presión y temperatura, y ya se teorizaba hace mucho sobre la posibilidad de que hubiera algún tipo de ser vivo allí. Ahora parece algo más plausible...
Vamos a intentar explicarlo.
El
fosfano es lo que conocemos como un biomarcador, es decir, una molécula
que se genera mediante procesos biológicos, como el metano de los pedos
de las vacas o una atmósfera rica en oxígeno como la de la Tierra. El
tema es que el metano, por ejemplo, también sale de los volcanes, con lo que encontrar metano en Marte (como se ha encontrado) no
significa necesariamente que haya vida… pero la cosa cambia con el
fosfano, ya que no se conocen procesos (al menos para las condiciones de
Venus o la Tierra) para producir fosfano que no sean de origen
biológico.
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Preciosa imagen de Venus tomada por la cámara de infrarojos de la sonda Japonesa Akatsuki
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Así
que el fosfano nos daría más esperanzas de que posiblemente exista vida
en las capas altas de la atmósfera de Venus… pero, ¿Debemos cantar
victoria? No, ni de lejos.
Primero, porque el fosfano se ha detectado
desde la Tierra (observatorio ALMA de Chile y desde Hawaii), mediante
espectroscopia, que es fiable, pero no tanto como ir allí y comprobarlo
directamente. Así que, por un lado, podría ser otra molécula. Por otro, es
difícil saber cuánto PH3 hay. Quizás nos estamos viniendo arriba
pensando que eso está lleno y luego resulta que no. Y por último, podría
ser que el fosfano se esté creando en la atmósfera de Venus (o debajo, y
luego sube) por medio de un proceso que desconocemos y no por seres vivos. De hecho, esta hipótesis es la que más lógica tiene… y lo es también
porque aunque sabemos que en la Tierra hay microorganismos que producen
fosfano, no es un proceso que se conozca del todo bien. Somos unos ignorantes
de pacotilla, en realidad. Es poco probable, por lo tanto, que haya
vida en Venus. Pero… ¿Qué hay de malo en soñar un poco?
Soñar
está bien, pero no debemos quedarnos ahí (nunca lo hemos hecho): Hay
que investigar. Primero, aquí, en la Tierra y saber más sobre el
fosfano. Y segundo, allí, estudiar la atmósfera de Venus como es
debido. Obviamente, la comunidad científica ya está en ello y, de hecho,
resurgen muchos proyectos para ir allí de nuevo.
Ahora
mismo, hay una sonda estudiando Venus: La sonda
Akatsuki de JAXA (Japón), y curiosamente el 15 de octubre de este año, 2020,
pasará por ahí la sonda Bepi-Colombo de la ESA (Europa), pero, y aunque
iba a estudiar Mercurio, tiene un espectómetro y quizás podremos
averiguar más sobre el fosfano de Venus… Además volverá a pasar en
agosto del 2021, ¡Y más cerca! Habrá que estar al tanto.
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Imagen artística de la sonda Akatsuki de JAXA.
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A
parte de estas sondas, hay otros proyectos; unos más avanzados que
otros y con más o menos posibilidades de que salgan adelante. Claro, lo ideal
sería una sonda que llevará consigo varias subsondas que permitieran
estudiar la superficie así como la atmósfera, pero esto resultaría excesivamente
caro y, aunque hay propuestas, tendremos que ver si hay alguien que
tenga TANTO interés. (Interés no falta, pero el tema está en que hay
muchos sitios interesantes a los que ir). De momento, el proyecto que
está más avanzados es una pequeña sonda de Rocket Lab, que tiene
previsto ser lanzada en el 2023 y que estudiaría las capas altas de la
atmósfera de Venus sumergiéndose en ellas (y destruyéndose después). A
parte de esto, la NASA tiene dos proyectos pendientes de aprobación: La
sonda DAVINCI+ (Deep Atmosphere Venus Investigation of Noble Gases,
Chemistry and Imaging plus) que estudiaría la atmósfera de Venus y la
sonda VERITAS (Venus Emissivity, Radio Science, InSAR, Topography and
Spectroscopy), que estudiaría su superficie, haciendo un mapa más
detallado del mismo. La ESA tiene una sonda propuesta que también
cartografiaría la superficie: EnVIsion. Y la agencia espacial india
también: Su sonda Shukrayaan, que cartografiaría la superficie y además
estudiaría la atmósfera. Los rusos y los chinos
también tienen sus proyectos, claro. A los rusos les falta financiación y
de los chinos me falta información… pero, como ves, proyectos y ganas
no faltan.
Así que siéntate y disfruta de la carrera espacial por ser
los primeros en descubrir qué produce los supuestos fosfanos de Venus.